Femboy seduce a su psicólogo en la oficina con polla enorme
Imagina una consulta médica donde el sofá de cuero negro brilla bajo la luz tenue y el aire huele a café recién hecho. Te voy a contar cómo mi polla dura como piedra hizo trizas la profesionalidad de ese puto doctor. Todo empezó cuando me senté frente a él con las piernas abiertas, dejando que sus ojos se clavaran en mi entrepierna hinchada. El muy cabrón se lamió los labios al ver mis huevos pesados colgando, y supe que ya no había vuelta atrás. De un tirón, le arranqué la corbata y lo empujé contra la pared, metiéndole la lengua hasta la garganta mientras le sobaba el culo prieto. Cuando le bajé el pantalón y vi su verga flácida, me reí en su cara: '¿Esto es lo mejor que tienes, doctor?'. Pero en segundos, mi polla de 20 centímetros le abrió el culo como si fuera su primera vez, y sus gemidos agudos resonaron en toda la oficina. El muy maricón no podía creer que un femboy lo empotrara contra el escritorio, con mis tetas falsas rebotando en su cara mientras le clavaba la verga hasta hacerle llorar. En más de 10 minutos de escena, le llené el culo de leche espesa y le dejé el traje lleno de manchas blancas. Lo más divertido fue ver cómo se limpiaba mi corrida de la barbilla con los dedos temblorosos, como si no pudiera creer que un puto femboy lo hubiera domado. Al final, solo quedó su corbata enredada en el suelo, como prueba de que ya nunca volvería a ser el mismo.