El doctor le rompe el culo al novio de su ex con su verga enorme
La consulta estaba en silencio, solo se escuchaba el sonido de los zapatos de cuero del doctor resonando en el suelo de mármol mientras caminaba hacia la camilla donde Legrand Wolf, el novio de su ex, estaba temblando de nervios. El doctor, con su bata blanca impecable y una sonrisa de satisfacción, sabía que esto era más que un examen médico: era venganza pura. Desde que su ex le contó cómo este pequeño twink le había robado el corazón, el doctor había fantaseado con esto. Ahora, con la polla ya dura como una roca, se acercó y le ordenó a Legrand que se inclinara sobre la camilla, mostrando ese culo apretado y rosado que tanto lo había provocado. Sin perder tiempo, el doctor escupió en su mano y lubricó su verga gruesa antes de clavarla de una estocada hasta las pelotas, haciendo gemir al chico como un cerdo en celo. Cada embestida era más profunda, más violenta, y el doctor disfrutaba escuchando los gritos ahogados de Legrand mientras le rompía el culo sin piedad. El sonido de la carne golpeando contra carne llenaba la habitación, y el doctor podía sentir cómo el culo de Legrand se ajustaba a su polla como un guante. Con una mano, el doctor le agarraba la cadera con fuerza, marcando sus dedos en la piel suave, mientras con la otra le apretaba el cuello, controlando cada movimiento. Legrand no podía evitar correrse sin que nadie lo tocara, su leche blanca cayendo sobre el suelo frío mientras el doctor seguía follándolo sin descanso. Cuando por fin se corrió, llenando el culo del chico hasta rebosar, el doctor se retiró lentamente, dejando que el semen caliente gotee entre las nalgas de Legrand. Mientras se limpiaba, el doctor miró al chico, que seguía temblando, y sonrió con satisfacción. Sabía que Legrand nunca olvidaría esta lección de humillación.