Asafe Santtos enciende su polla hasta explotar en este twink flaco
La habitación está medio oscura, iluminada solo por la pantalla de un laptop que refleja destellos azules en las paredes mientras el aire huele a sudor y lubricante. Te acuestas en la cama, sintiendo cómo el colchón se hunde bajo tu peso, y enseguida notas el cuerpo delgado del chiquillo trepándote encima, frotando su trasero contra tu entrepierna sin ni siquiera mirarte a los ojos, como si supiera exactamente qué quiere. La sorpresa llega cuando sientes el tamaño de tu verga rozando su entrada: está tan apretado que al principio cuesta entrar, pero una vez que metes la punta, todo se vuelve resbaladizo y caliente, como si su culo fuera un guante creado para tu polla. El chiquillo gime fuerte, arqueando la espalda, y tú lo agarras de las caderas para empujar más fuerte, sintiendo cómo sus músculos internos se ajustan alrededor de tu miembro, como si tuvieran vida propia. Lo empotras contra el colchón, escuchando el sonido de piel contra piel mientras tu polla entra y sale sin parar, y de pronto él se echa hacia atrás, mordiéndose los labios, como si no esperara que le gustara tanto. Te das cuenta de que nunca había probado un rabo así, y eso lo vuelve loco: su respiración se acelera, su piel se cubre de sudor, y cuando te corras dentro, el orgasmo lo sacude tanto que se le escapa un grito ahogado. Eres consciente de que esto no terminará aquí: la próxima vez, será él quien te chupe hasta que no puedas más, y tú ni siquiera tendrás que pedírselo.