Carlao Villar me domina con su polla gruesa y mi culo pide más
La habitación estaba oscura, solo iluminada por la luz tenue de la lámpara de noche, y el olor a sudor y lujuria flotaba en el aire cuando Carlao Villar entró con esa mirada de macho que lo domina todo. Yo ya estaba arrodillada en la cama, con el culo en pompa y las nalgas apretadas, temblando de anticipación. Él no dijo nada, solo se acercó y me agarró del pelo, obligándome a mirarlo mientras su polla dura como roca se balanceaba frente a mi cara. 'Chúpala, puta', ordenó con voz ronca, y yo obedecí al instante, metiéndomela hasta la garganta mientras él me empujaba más adentro, ahogándome con cada embestida. Pero no era suficiente para él: me tiró sobre la cama y me abrió las piernas de un tirón, hundiendo sus dedos en mi culo virgen. 'Hoy te voy a romper, zorra', gruñó, y yo solo pude gemir de placer mientras sentía su polla enorme presionando contra mi agujero. No me dejó prepararme, entró de golpe, y el dolor me hizo gritar, pero él solo rió y me empotró más fuerte, hasta que mi culo se adaptó a su tamaño. Me corrió adentro sin piedad, llenándome hasta las pelotas, y yo me vine gritando su nombre. La próxima vez, me hará su puta sumisa para siempre.