Dos novatos descubriendo el fuego de su deseo oculto con Gabriel Torres
Te voy a contar cómo este par de muchachos, Gabriel Torres y su roommate, no pudo aguantar más la tensión que se cocinaba entre ellos desde hacía semanas. Se miraban disimuladamente, se rozaban sin querer, y cada vez que se quedaban solos en su cuarto compartido, el aire se cargaba de algo que ninguno se atrevía a nombrar. Hasta que una noche, después de unas cervezas, Gabriel Torres se acercó a Benjaviano Lozano, le agarró la polla por encima del pantalón, y todo se desató. Benjaviano Lozano gimió como un puto desesperado, arqueando su cuerpo flaco pero de culo perfecto, mientras Gabriel le bajaba el pantalón de una sola estocada. Se chuparon como si fuera la primera vez y la última, con la saliva corriendo entre sus labios, los dedos clavados en la piel. Gabriel Torres lo empotró contra la cama, entrando duro hasta que Benjaviano Lozano gritó, su culo virgen temblando con cada embestida. La habitación olía a sudor, a semen, a lujuria descontrolada. Benjaviano Lozano se corrió primero, gritando que no podía más, su polla flaca disparando leche sobre los abdominales marcados de Gabriel. Pero Gabriel no paró, le dio la vuelta, lo abrió bien y lo folló de nuevo, esta vez mirándolo a los ojos mientras le decía: '¿Así te gusta, putita? ¿Te crees que ya terminamos?'