Shulxxx me empotró con la polla llena de crema
“¿Te gusta así, cabrón?”, le dije mientras me agarraba el culo con fuerza, sabiendo que llevaba horas provocándolo con fotos mojadas y roces calculados. Desde que me vio con ese vestido ajustado, su polla no paraba de latir, pero yo disfrutaba el juego, restregándome contra él en la cocina mientras preparaba el postre. Cuando por fin me levantó y me sentó en la encimera, su verga ya estaba dura y untada en crema, lista para reventarme el culo. “No te corras aún”, le susurré, pero sus manos en mis caderas y sus embestidas profundas me hacían gemir sin control. La crema resbalaba entre mis nalgas, y cada vez que su polla entraba de golpe, sentía cómo el gel caliente se mezclaba con mi sudor. “Más duro”, le exigí, arqueándome para que me penetrara hasta las pelotas, y él obedeció, clavándome contra la mesa con un ritmo salvaje. Mis gritos se mezclaban con el sonido de la comida aplastada bajo nosotros, y cuando su polla empezó a palpitar, supe que iba a llenarme entero. “Córrete ya, puto”, le ordené, y en ese momento su verga se hinchó dentro de mí, disparando chorros gruesos que me quemaban por dentro. “¡Sí, así, dámelo todo!”, grité, pero antes de que pudiera terminar la frase, su polla ya estaba vaciándose hasta el fondo, y yo me aferraba a sus hombros, sintiendo cómo cada gota caliente me marcaba por dentro. “No pares”, le supliqué, pero su cuerpo se tensó y su respiración se cortó, y entonces supe que ya no había vuelta atrás. “Me vas a reventar”, gemí, y justo cuando su polla empezó a palpitar de nuevo, supe que iba a correrme yo también, pero antes de que pudiera decir nada, su verga ya estaba enterrada hasta el cuello de mi culo, y yo solo podía gritar mientras el orgasmo me partía en dos. “No te detengas”, le rogué, pero su polla ya estaba temblando dentro de mí, y yo solo podía sentir cómo su leche espesa me llenaba, y entonces todo se volvió blanco, y mi voz se perdió en un grito ahogado, y supe que ya no había nada más que decir. “Shulxxx, no pares”, le dije, pero su polla ya estaba dura de nuevo, y yo solo podía gemir mientras su verga me perforaba, y entonces supe que esto no iba a terminar pronto. “Me vas a matar”, le dije, pero su polla ya estaba enterrada hasta el fondo, y yo solo podía sentir cómo cada embestida me acercaba al borde, y entonces supe que ya no había vuelta atrás. “Córrete dentro de mí”, le supliqué, y justo cuando su polla empezó a palpitar, supe que ya no había nada más que decir. “Te amo”, le dije, pero su polla ya estaba vaciándose dentro de mí, y yo solo podía sentir cómo su leche caliente me llenaba, y entonces supe que esto no iba a terminar pronto. “No pares”, le dije, pero su polla ya estaba dura de nuevo, y yo solo podía gemir mientras su verga me perforaba, y entonces supe que esto no iba a terminar pronto.