Rafael Silva mando a su roomie Vic Castro de culo en la primera vez
El olor a sudor y ropa usada me dio la primera pista: Vic Castro, mi roomie flaco, había estado espiándome otra vez. Cuando lo atrapé con la tanga de mi esposa en la mano, supe que esta vez no se iría sin pagar. Le ordené que se arrodillara y se tragara hasta la última gota de mi polla gruesa, mirándome con esos ojos de sumiso que ponía cuando quería que lo humillara. Empezó a chupar como un puto desesperado, mis bolas rebotando contra su barbilla mientras le agarraba el pelo para meterle hasta el fondo. Mi vecino musculoso gemía como una zorra cada vez que le tapaba la nariz, forzándolo a tragar mi leche espesa. Después lo empujé contra la pared, le bajé los jeans y le metí los dedos en el culo virgen hasta que gritó pidiendo permiso para correrse. Cuando por fin le di el visto bueno, se vino con el culo temblando, dejando chorros blancos en el suelo. La tanga de mi esposa ahora tenía una mancha seca junto a mis zapatos.