Staxx y Pablo Strokes se dan un festín de culos y pollas crudas
La habitación huele a sudor y lubricante, las sábanas revueltas y la luz tenue de la lámpara de noche dibuja sombras en los cuerpos sudorosos. Yo estaba ahí, con mi coño mojado de anticipación, porque sabía que Staxx no perdonaría a Pablo Strokes por haberse follado a mi ex. La venganza sería dulce y sucia, como a mí me gusta. Staxx entró primero, su polla negra y gruesa ya palpitando, y sin decir nada me empujó contra la pared, metiendo sus dedos en mi boca mientras Pablo se arrodillaba detrás de mí, lamiendo mi culo con avidez. Sentí sus lenguas alternándose, una en mi coño y otra en mi ano, mientras sus manos me apretaban las tetas y el culo con fuerza. Staxx se corrió en mi cara, su leche espesa resbalando por mi barbilla, pero no fue suficiente. Pablo me dio la vuelta y me empotró contra el colchón, su verga entrando de una estocada hasta hacerme gemir como una perra en celo. Staxx no se quedó atrás, metiendo su polla en mi boca mientras Pablo me follaba por detrás, sus embestidas brutales haciendo crujir la cama. Sentí cómo Pablo se corría dentro de mí, su semen caliente llenándome mientras Staxx me agarraba del pelo y me obligaba a tragar su leche. Al final, solo quedó el olor a sexo en el aire y la marca de sus dientes en mi cuello, un recordatorio de que la venganza sabe mejor cuando es cruda y animal.