Femboy asiático se entrega en la piscina con su novio
Deslizándose en el agua turquesa, el femboy me miraba con esos ojos de gata en celo, su polla pequeña pero dura como una piedra, mientras su novio lo acorralaba contra los azulejos fríos. Nunca me había sorprendido tanto cuando sus dedos se hundieron en mi culo, apretado y virgen, antes de que me empujara contra la pared y me clavara hasta las pelotas. Gemí como una perra en celo, sintiendo cómo cada embestida lo hundía más en mí, el agua chapoteando salvajemente entre nuestros cuerpos. Su novio, que siempre había parecido tímido, me agarró del pelo y me obligó a chuparle la polla como si fuera mi dueño. Un escalofrío me recorrió cuando sentí su leche caliente explotar en mi garganta, pero lo que realmente me volvió loco fue el brillo de orgullo en sus ojos al descubrir que me había convertido en su puta sumisa. ¿Te gustaría estar en su lugar, sintiendo cómo dos chicos te usan como su juguete personal?