Rokco Mann y Draven Navarro se vengan follando como bestias
Rokco lo había visto todo: cómo Draven se reía con su ex en el gimnasio, cómo le tocaba el culo con descaro frente a él. Esa noche, cuando lo invitó a su apartamento, ya sabía lo que iba a pasar. Te lo llevas al sofá, le arrancas la camiseta y sientes el sudor de su pecho bajo tus manos, los tatuajes que antes admiraste ahora son tu mapa para marcharlo. Le agarras la polla gruesa, la acaricias hasta que él gime y te la mete entera en la boca, empujando hasta que la punta toca tu garganta. Mientras la chupas, le hundes los dedos en el culo, sintiendo cómo se tensa antes de aflojarse, y cuando ya no aguanta más, te lo montas de rodillas, rebotando en su verga hasta que los dos sudan y el sofá cruje. Draven te clava las uñas en las caderas, follándote con rabia, y cuando se corre, lo hace dentro, marcándote como si fuera su territorio. Al terminar, ves el rastro del semen en tu vientre, la mancha oscura en el cojín donde se apoyó.