Aiden Tyler se entrega al culo perfecto de Oz Daddy
Mordisqueas el lóbulo de su oreja mientras tus manos recorren ese culo prieto que tanto has deseado. Llevas días fantaseando con ese trasero redondo, con esos muslos fuertes que se tensan cada vez que te mira de reojo. La tensión entre ustedes es insoportable, y cuando por fin te arrastra al sofá, sabes que ya no hay vuelta atrás. Le bajas los pantalones con urgencia, sintiendo cómo su polla gruesa se frota contra tu cuerpo. Le das la vuelta y lo empujas contra el respaldo, separándole las nalgas para admirar ese agujero apretado que ya brilla de excitación. Te inclinas y le pasas la lengua por el ano, sintiendo cómo se estremece bajo tu contacto. Lo chupas con avidez, saboreando su piel salada mientras él gime y se retuerce. Cuando ya no puedes esperar más, te pones de pie y le hundes la verga de un solo empujón, sintiendo cómo su culo se ajusta a tu polla como un guante. Lo empotras con fuerza, escuchando sus gemidos ahogados mientras tus pelotas chocan contra su piel. Aceleras el ritmo, sintiendo cómo su ano se dilata para recibirte entero. Lo agarras de las caderas y lo embistes sin piedad, sintiendo cómo su cuerpo se sacude con cada estocada. Sus gritos se vuelven más intensos cuando le metes los dedos en la boca para callarlo, pero solo logra gemir más fuerte. Sabes que está cerca, y cuando por fin te corres dentro de él, sientes cómo su culo se aprieta alrededor de tu verga, ordeñándote hasta la última gota.