Diego Mineiro le enseña a su novio a follar como un macho
La polla de Diego Mineiro ya estaba dura antes de tocarlo, pero cuando el novio se arrodilló a chupársela con esa boca inexperta, el militar no aguantó más. Le agarró la cabeza y le metió la verga hasta las pelotas, ahogando los gemidos del chiquillo con cada embestida. El riesgo de que alguien los pillara en el gimnasio vacío los ponía más calientes: los pasos de los guardias resonaban en el pasillo, pero Diego no paraba de empotrarlo contra la pared, sintiendo cómo el culo apretado del novio se ajustaba a su polla como un guante. El sudor les corría por los cuerpos mientras Diego le susurraba al oído lo bien que le gustaba su culo virgen, cómo le encantaba romperlo así, sin piedad. El novio solo podía gemir y apretar los músculos, sintiendo cómo la verga gruesa lo partía en dos. Cuando Diego le ordenó que se corriera, el novio no pudo evitar explotar sobre su abdomen, pero el militar no había terminado: lo giró, lo puso a cuatro patas y le llenó el culo de leche caliente mientras le mordía el cuello para ahogar los gritos. El novio se quedó temblando, con la polla aún dura y el culo ardiendo, pero Diego solo se limpió la boca y se fue, dejando al chiquillo jadeando en el suelo, sabiendo que esto era solo el principio.