Puta Putita Barata y su garganta profunda de ensueño
Me retaba con esa sonrisa de zorra, desafiándome a ver si podía aguantar su boca de infierno. Gregory H no perdió tiempo y me la clavó hasta las pelotas, mientras Trompetta gemía como una perra en celo. La saliva le chorreaba por el mentón, pero no se detenía, tragando mi verga como si fuera su última comida. Cuando la volteé para empotrarla contra la pared, su culo perfecto se ajustó a mi polla como un guante. Cada embestida la hacía gritar más fuerte, sus uñas marcándome la espalda mientras me pedía que no parara. La puse de perrito y le di con todo, sintiendo cómo su coño mojado apretaba mi verga como un tornillo. Gregory H se acercó para chuparle las tetas mientras yo la follaba, y entre los tres creamos un ritmo que la hizo temblar. Cuando me corrí, fue tan fuerte que hasta Trompetta se quedó mirando, con la boca abierta y los ojos vidriosos.