El esclavo que Bastian Karim compró para usarlo a su antojo
Imagínate el cuarto de motel barato, con las paredes manchadas de humedad y las cortinas descuidadas: el lugar perfecto para que un hombre como Bastian Karim ejerza su control. Vas a ver cómo este chico joven, de culo apretado y polla pequeña, se arrodilló temblando cuando su dueño le ordenó quitarse la ropa. Llevaba semanas provocándolo con fotos en tanga, rozando su cuerpo sudado contra él en el gimnasio, hasta que Bastian perdió la paciencia y lo compró para follarlo sin piedad. Lo primero que hizo fue hincar sus dedos en el culo virgen del chico, gimiendo al sentir cómo se estrechaba alrededor de su mano. Te vas a poner durísimo cuando veas cómo le chupó la polla, ahogándose con cada embestida hasta que las lágrimas le rodaron por las mejillas. Bastian no lo dejó correrse, lo mantuvo al borde, jugueteando con su ano hasta que el chico suplicó a gritos. Cuando finalmente lo empaló, el gemido agudo del chico resonó en toda la habitación, rebotando en las paredes raídas. La polla gruesa de Bastian entraba y salía como un pistón, llenando el culo del chico hasta que las nalgas le quedaron marcadas con sus dedos. Al final, lo hizo correrse en su propio rostro, dejándolo con la boca llena y los ojos vidriosos. Cuando se fueron, quedó una mancha de semen reseca en la alfombra gastada.