Noahxxl me desafió a chupar esa verga monstruosa y no pude negarme
—¿Crees que puedes manejarme, nena?— me soltó Noahxxl mientras se sacaba esa polla gruesa del pantalón, y yo sentí cómo mi coño se mojaba solo de verla. Desde el primer momento supe que era una trampa, que ese hijo de puta quería ver si me rendía, pero no iba a quedarme atrás. Me arrodillé frente a él, agarrando ese tronco con ambas manos, sintiendo el calor que desprendía, y empecé a lamerle la punta, saboreando el líquido pre-seminal que ya se le escapaba. Él se agarró del lavabo, gruñendo como un animal, mientras yo me atragantaba con su verga, metiéndola hasta el fondo de mi garganta, disfrutando cómo sus caderas se movían, buscando más profundidad. —No vas a ganar, perra— murmuró, pero yo solo reí con su polla en la boca, chupando con fuerza, sintiendo cómo se endurecía aún más, hinchándose contra mi lengua. De repente, me agarró del pelo y empujó mi cabeza hacia su cintura, follándome la boca con embestidas brutales, y yo gemí, sintiendo cómo me ahogaba, pero sin soltar, porque sabía que si cedía, él ganaría. Sus bolas ya estaban tensas, pesadas, listas para explotar, y yo aceleré el ritmo, chupando con desesperación, hasta que de pronto lo sentí temblar y un chorro espeso de leche me llenó la garganta. Me tragó todo, gruñendo como una bestia, mientras yo me agarraba los pechos, sintiendo cómo mi propio coño palpitaba de necesidad, pero antes de que pudiera pedirle algo, él se alejó, sonriendo como el cabrón que era, dejándome con ganas de más. —La próxima vez, nena, veremos quién gana— me soltó, y yo solo me limpié la boca, sabiendo que no iba a ser la última vez que nos retábamos así.