John Gay y su trasero irresistible en un polvo cargado de celos
John Gay nunca olvidará la tarde en que su ex se arrepintió de haberlo dejado. Lo vi en el bar, tan seguro de sí mismo, creyendo que ya me había olvidado. Pero cuando me alcanzó en el estacionamiento, suplicando que lo perdonara, fue demasiado tarde. Mi coño estaba húmedo no por él, sino por la polla de otro que ya me había marcado ese día. Lo arrastré a un motel barato, donde aún olía a sexo y alcohol. Le bajé los pantalones y lamí cada marca en mi piel, las mismas que su reemplazo me había dejado horas antes. John entró con furia, sintiendo cada embestida como un castigo. Sus gemidos eran débiles comparados con los que el otro me había arrancado. Lo monté hasta que su polla no pudo más, y cuando se corrió, lo empujé al suelo, dejando su semen mezclado con el del hombre que realmente me importaba. En el baño, mi sostén tenía una mancha que no era suya.