Pedro Juan se traga entera a este twink brasileño
Pedro Juan nunca pensó que un simple paseo por la ciudad terminaría así, pero cuando vio a ese twink brasileño con su cuerpo sudado y su sonrisa tentadora, supo que no podría resistirse. El chico, con su culo apretado y sus ojos picaros, lo miró con complicidad, como si supiera exactamente lo que estaba pasando por la mente del hombre mayor. Pedro Juan lo empujó contra la pared de un callejón oscuro, sus manos ásperas recorriendo ese torso firme, sintiendo cómo el corazón del twink latía descontrolado. 'Sabes que esto está mal, ¿verdad?', susurró el brasileño entre gemidos, pero su polla ya estaba dura, listo para ser chupada. Pedro Juan se arrodilló y le enterró la cara en el culo, lamiendo hasta dejarlo mojado, mientras el twink se retorcía de placer. No hubo tiempo para palabras, solo gemidos ahogados y el sonido de sus caderas chocando. En más de 10 minutos de escena, Alberto Velazquez no paró de gemir, pidiendo más, mientras Pedro Juan lo penetraba sin piedad. El sudor les escurría por la espalda, mezclándose con el calor de la noche, y cuando por fin se corrieron, fue como un alivio después de tanto deseo prohibido. 'Nunca pensé que te gustaría tan duro', dijo el brasileño, sonriendo con malicia.