Puta anal ordena que le destrocen su culo holgado
Esa tarde en el estacionamiento, el sol quemaba tu piel mientras ella te miraba con esos ojos llenos de lujuria, el vestido levantado hasta la cintura, mostrando su culo temblando de ganas. Sabías que no deberías hacerlo, que era demasiado arriesgado, pero cuando Ass Monkey se arrodilló frente a ti y te susurró al oído que le rompas su agujero sin piedad, algo dentro de ti se encendió. La agarras del pelo, sintiendo cómo su coño ya está mojado de solo pensar en lo que viene, y la empotras contra el capó del auto, forzando esa polla gruesa dentro de su culo sin lubricante, disfrutando cada gemido ahogado que escapa de sus labios. No importa cuántas veces te diga que pares, sabes que en el fondo lo quiere, que su cuerpo lo pide a gritos, y cada vez que metes el dedo en su boca para que lo chupe, solo te excitas más. En más de 18 minutos, la haces tu puta personal, llenando su culo con cada embestida, sintiendo cómo su esfínter se abre más con cada movimiento, mientras ella se convulsiona de placer prohibido. Los ruidos húmedos resuenan en el aire, mezclados con tus gruñidos y sus sollozos entrecortados, y cuando por fin te corres dentro de ella, inundando su culo con cada gota, solo piensas en cómo no podrás sacarte esta sensación de la cabeza.