Bielzinho descubre el culo perfecto de Jair Allves y no puede parar
La sala de entrenamiento estaba vacía cuando Jair Allves se inclinó para recoger la toalla del suelo, mostrando ese culo redondo y firme que siempre lo volvía loco. Bielzinho, que estaba filmando desde el rincón, sintió cómo su polla se endurecía de golpe al ver cómo los músculos de Jair se tensaban con cada movimiento. No pudo resistirse y se acercó, deslizando una mano por ese culo perfecto antes de que Jair se diera la vuelta, sorprendido pero con una sonrisa pícara. '¿Te gusta lo que ves?', le dijo Jair mientras se mordía el labio, y Bielzinho no tuvo que responder: su polla ya lo delataba. En segundos, Jair estaba de rodillas, chupando esa verga gruesa con una habilidad que lo dejó sin aliento, mientras sus manos apretaban ese culo que tanto lo excitaba. Cuando Jair se dio la vuelta, mostrando su agujero rosado y mojado, Bielzinho no dudó: empotrándolo contra la pared, metió su polla entera de una estocada, haciendo gemir a Jair como nunca antes. El sonido de sus cuerpos chocando llenó la sala mientras Bielzinho lo penetraba sin piedad, sintiendo cómo ese culo apretado lo envolvía como un guante. Jair, con los ojos cerrados y la boca abierta, solo pensaba en lo bien que se sentía ser llenado así, en cómo cada embestida lo acercaba más al orgasmo. Cuando por fin se corrió, fue con un grito ahogado, sintiendo cómo el semen caliente de Bielzinho le llenaba el culo mientras su propia polla latía sin control. Al terminar, Jair solo podía pensar en lo mucho que había subestimado a su amigo: nunca imaginó que ese culo perfecto guardaba tanto placer.