El hijastro de Eric Charming le devuelve el golpe bien duro
Mientras él me escupía en la cara de puro coraje, le dije entre dientes: 'Ahora verás lo que es tener una polla de verdad'. La rabia me salía por los poros, pero también la lujuria: había estado imaginando esto desde que lo vi restregándose con su novio en la cocina. Lo empujé contra la pared y le arranqué los jeans, sintiendo cómo su culo apretado se contraía bajo mis dedos antes de que mi lengua lo abriera como un puto melón. Gimió como una perra cuando le metí dos dedos hasta el hueso, pero no era suficiente. Lo giré de golpe y le clavé la polla entre las nalgas con un solo movimiento, sintiendo cómo su anillo se abría como mantequilla caliente. Apretó las sábanas cuando empecé a embestirlo sin piedad, mis pelotas chocando contra su culo cada vez que me hundía hasta las pelotas. Le agarré el pelo, le tiré la cabeza hacia atrás y le llené la boca de saliva antes de morderle el hombro. Sabía que estaba pensando en el tipo que lo había dejado, pero en ese momento solo existía mi polla taladrándole el culo como castigo. Cada gemido suyo me encendía más, hasta que le vacié el puto barril de leche adentro mientras él se retorcía como un condenado. Cuando terminé, solo podía sentir su mente derritiéndose entre el dolor y el placer, sabiendo que nunca se olvidaría de quién le dio lo suyo.