Escorpiont se pajea con su chimbo tatuado y peludo
La ducha del gimnasio está llena de vapor, el agua caliente resbala por los azulejos mientras Escorpiont se queda solo después del entrenamiento. Sus manos sudorosas agarran su verga gruesa, llena de venas, y empieza a masturbarse con furia, recordando cómo su ex lo miraba con desprecio cuando le decía que su polla era pequeña. Ahora, aquí, se la agarra con fuerza, sintiendo cada centímetro de su piel tatuada y peluda, mientras sus bolas pesadas rebotan con cada movimiento. El piercing en la punta le da un toque extra de placer, y gime sin control, imaginando que su ex está ahí, arrodillado, chupándosela como una puta sumisa. Sus dedos se clavan en sus muslos, marcando la piel, mientras su respiración se acelera y el agua cae sobre su cuerpo musculoso. La verga de Escorpiont late, hinchada, lista para explotar, y en más de 10 minutos de escena, no para hasta que su leche espesa le cubre los abdominales. Al terminar, se mira en el espejo empañado y sonríe con satisfacción, diciendo: '¿Ves lo que te perdiste, cabrón?'.