Brunozl se convierte en mamita de casal de malocas con polla monstruosa
—'No pensé que tu verga fuera tan grande, cariño'— me susurró David Vinicius mientras se agarraba el culo después de que mi polla le partiera el ano de una sola embestida. Yo ya lo tenía claro desde que lo vi en el gimnasio: ese culito prieto y esos abdominales marcados eran una invitación a empotrarlo hasta hacerle gritar. Cuando lo llevé a mi apartamento, ni siquiera le di tiempo a quitarse la ropa, lo empujé contra la pared, le bajé los pantalones y le metí dos dedos en el culo mientras le mordía el cuello. —'¡Joder, qué duro me lo estás rompiendo!'— gimió, pero no se quejó cuando le clavé la polla hasta las pelotas. El sonido de mi verga entrando y saliendo de su agujero era música para mis oídos, y cuando le agarré el pelo para follarle la boca, supe que estaba perdido. Lucas Frazao, que nos observaba desde el sofá, no aguantó más y se acercó para chuparme los huevos mientras yo seguía empalando a David. El sudor nos caía a chorros, los gemidos se mezclaban con el sonido de carne golpeando carne, y cuando por fin me corrí, lo hice directamente en su cara, pintándole los labios con mi leche espesa. El descubrimiento de que David era tan puto como yo lo deseaba hizo que todo fuera más intenso, y cuando Lucas se unió al festín, supe que esa noche no terminaría hasta que los tres quedáramos satisfechos.