NeetraSurik se tira el culito flaco con un enorme dildo en el culo
La polla de plástico brilla bajo la luz de la habitación mientras NeetraSurik se agacha, sintiendo esa mezcla de culpa y morbo que lo enciende más que nunca. Él sabe que no debería estar aquí, que esto está mal, pero el deseo lo domina. Se muerde el labio cuando el dildo entra de golpe, dilatado hasta el límite, y un gemido ahogado escapa de su garganta. Las paredes de su culo apretado se tensan, pero el jugoso culete no opone resistencia, está húmedo, abierto, pidiendo más. NeetraSurik se clava el juguete hasta el fondo, sintiendo cómo cada centímetro lo estira, cómo el plástico frío se calienta dentro de él. Las nalgas blancas, marcadas por la presión, rebotan al ritmo de sus movimientos, y el sonido de los golpes resonando contra el suelo lo vuelve loco. La vergüenza lo quema, pero no puede parar. Las piernas le tiemblan, el culo le late, y sabe que está a punto de reventar. De pronto, un escape de aire seco rompe el silencio, y NeetraSurik gime más fuerte, sintiendo cómo el dildo se hunde hasta sus bolas. La camisa, sucia y arrugada, yace abandonada en el piso, testigo de su placer prohibido.