El marido se la jugó con el culo en el carnaval y perdió
El olor a sudor y alcohol en el aire me excitaba más de lo normal, pero lo que realmente me hizo mojarme fue ver a Jean Lobo quitándose el traje de stripper frente a mi esposo, desafiándolo con esa polla monstruosa que ya estaba dura como una roca. Mi marido, que siempre se cree el más macho, aceptó el reto de que el negro le rompiera el culo en plena fiesta, jurando que aguantaría sin gemir. Yo me reí por dentro, sabiendo que en menos de un minuto estaría lloriqueando como una perra en celo. El primer lametón de Jean en su agujero lo hizo temblar, pero cuando esa verga negra empezó a entrar de golpe, mi marido gritó como una puta virgen. Cada embestida lo clavaba contra el suelo, su culo apretado estirándose hasta que las caderas chocaron, y yo me masturbaba viendo cómo el sudor le caía por el pecho mientras el negro le destrozaba el ano. Cuando Jean se corrió adentro, mi esposo quedó temblando, con la polla flácida y el culo ardiente, derrotado por un verdadero semental. Lo peor fue que, al terminar, ni siquiera pudo mirarme a los ojos, sabiendo que había perdido la apuesta.