Kevin Ethan empotra su polla en el culo perfecto
Empujando mi polla desnuda contra el culo redondo de Thomas Miller sentí cómo la tensión de semanas enteras explotaba de golpe después de tantas miradas robadas en el gimnasio y conversaciones que terminaban con erecciones ocultas. Habíamos esperado días sin atrevernos hasta que esa tarde solos en el apartamento ya no hubo forma de contenernos y lo arrinconé contra la pared para besarlo con fuerza mientras mis manos bajaban directo a su trasero apretado. Le bajé los pantalones de un tirón y metí dos dedos primero para sentir lo caliente y estrecho que estaba listo para mí sin nada de por medio. Mi polla entró de una estocada completa hasta las pelotas arrancándole un gemido grave que resonó por toda la habitación mientras empezaba a mover las caderas con ritmo constante y profundo. El sonido de piel contra piel llenaba el aire junto con sus quejidos cada vez más altos cuando cambié de ángulo para rozar ese punto que lo hacía temblar entero bajo mi peso. Lo giré sobre la mesa para follarlo desde atrás clavándome más hondo con cada embestida sintiendo cómo su culo se contraía alrededor de mi verga sin protección alguna. Aumenté la velocidad hasta que ambos sudábamos y respirábamos agitados mientras le sujetaba las caderas con fuerza para no soltar ni un centímetro. Él pensaba en ese momento que por fin había encontrado la sensación que tanto había imaginado en silencio durante tanto tiempo.