La polla de Moreno Bissex en mi boca durante el carnaval
Me sorprendió la mirada de Moreno Bissex cuando me acerqué a él en medio del gentío, no sabía que llevara semanas imaginando cómo le chuparía la polla gruesa que se marcaba bajo el pantalón ajustado de su disfraz. Empezamos bailando, pero cuando noté su mano deslizándose por mi culo, supe que no habría vuelta atrás. Metí la lengua en su boca mientras él me agarraba los huevos por encima del pantalón, apretando fuerte. Me bajó los shorts de un tirón, y entonces vi su verga: era más grande de lo que había imaginado, gorda y morada, con las venas marcadas como cables. Le arrodillé de golpe, y al sentirla en mi garganta, gimió como un animal, agarrándome la nuca para follármela hasta que el esputo le escurría por la barbilla. Cuando me dio la vuelta para empotrarme contra la pared, sentí cómo ese monstruo me perforaba el culo de una estocada, rebotando contra mi próstata. Él gruñía ‘puta, más fuerte’ mientras me abría las nalgas con los dedos, metiendo hasta las pelotas con cada embestida. ‘No te corras’, le dije, pero cuando le mordí el hombro, estalló en mi agujero, llenándome hasta que el semen me rebosó por los muslos. ‘¿Contento, Moreno?’, le pregunté limpiándome los labios con los dedos, y él solo sonrió, ya pensando en la segunda ronda.