El novio de mi amigo Caio Vilar no pudo aguantar más
—'No aguanto más, necesito que me la metas ya'— le susurraste al oído mientras le agarras el culo apretado, sintiendo cómo su piel se eriza bajo tus dedos. Llevabas días provocándolo, mandándole fotos de tu cuerpo sudado después del gimnasio, rozándote contra él cada vez que pasabas, y ahora por fin estaba listo para romperte. Te arrodillaste frente a él y le bajaste el pantalón de un tirón, dejando al descubierto esa polla gruesa que tanto habías imaginado. Se la chupaste con ganas, sintiendo cómo se endurecía más en tu boca, mientras él gemía y te agarraba del pelo. Pero no te bastaba con eso, querías sentirla dentro, así que lo empujaste contra la pared y te subiste a él, guiando su verga hasta tu culo bien mojado. La sentiste entrar de una estocada, llenándote por completo, y empezaste a moverte con fuerza, clavándote hasta que los dos gritaban. Él te agarraba las caderas con fuerza, marcándote los dedos en la piel, mientras te empotraba contra la pared sin piedad. Cada embestida te hacía gemir más fuerte, sintiendo cómo su polla te rompía por dentro, hasta que no pudiste más y te corriste, temblando entre sus brazos. Ahora solo piensas en cuándo volver a tenerlo así, sintiendo cómo te rompe otra vez.