Kevin Ethan se folla el culo apretado del vecino en el edificio
El pasillo del edificio estaba oscuro y silencioso, solo el sonido de los pasos de Kevin Ethan resonaba en las paredes mientras se acercaba a la puerta del vecino. Sabía que Thomas Miller estaba solo, que su marido había salido por horas, y no pudo resistir la tentación de tocar. Al abrir la puerta, el olor a sudor y excitación llenó el aire, el culo perfecto de Thomas ya estaba listo, mojado y temblando de anticipación. Kevin no perdió tiempo: se bajó los pantalones de una patada, su polla gruesa y dura apuntando directo al agujero apretado que lo esperaba. Con un gemido ahogado, Thomas se inclinó sobre la cama, las manos clavadas en las sábanas mientras Kevin le abría las nalgas con fuerza. La primera embestida fue brutal, el culo virgen de Thomas se resistía, pero Kevin no cedió, empujando hasta que la polla desapareció entera dentro. Cada movimiento era un riesgo, los gemidos de Thomas se ahogaban en la almohada, pero Kevin no podía parar, escuchando los pasos en el pasillo cada vez que Thomas gritaba más fuerte. Las caderas de Kevin chocaban contra el culo del vecino una y otra vez, el sonido húmedo de la penetración mezclándose con los jadeos desesperados. Thomas no aguantó más y se corrió sin tocarse, el semen caliente manchando las sábanas mientras Kevin seguía follándolo sin piedad. Cuando por fin se retiró, el culo de Thomas estaba rojo, abierto y lleno de leche, el vecino temblando de placer. Kevin se vistió rápido, pero antes de irse, miró al hombre exhausto en la cama y sonrió: sabía que esto no sería la última vez.