Carmona y O Pai do Carmona jugando sinuca con la polla dura
El billar estaba lleno de tensión desde que Viking De Taubate llegó con esos shorts ajustados que marcaban cada centímetro de su verga gruesa. Carmona no podía quitarle los ojos de encima, y cada vez que se inclinaba para golpear la bola, su culo apretado se movía de una manera que era pura provocación. O Pai do Carmona, siempre el más audaz, empezó a rozarse contra él 'accidentalmente' cada vez que pasaba, sus pollas rozándose bajo la tela. Carmona gruñó, mordiéndose el labio cuando Viking le envió una foto de su paquete hinchado, y ya no aguantó más. Lo empujó contra la mesa, le bajó los shorts de un tirón y se arrodilló para chupar esa verga dura como piedra. Viking gimió, agarrándole la cabeza mientras Carmona tragaba hasta el fondo, sus pelotas rebotando contra su barbilla. No hubo tiempo para juegos: O Pai do Carmona se puso detrás, escupió en su culo y metió la polla de una estocada, haciendo que Carmona gritara alrededor del rabo que tenía en la boca. Las embestidas eran brutales, el sonido de carne chocando contra carne llenaba la habitación mientras Viking le agarraba las tetillas, retorciéndolas hasta que Carmona se corrió en su boca con un gemido ahogado. O Pai do Carmona no se quedó atrás, sacó la polla del culo de Carmona y se la frotó contra la espalda, corriéndose en un chorro caliente que le bajó por la columna. Viking De Taubate sonrió al ver cómo Carmona se estremecía, su cuerpo temblando por el orgasmo que acababa de recibir.