Jerri Gomes domina al musculoso Kike Parra en un entrenamiento salvaje
La sala de entrenamiento está empapada en sudor, los espejos reflejan los cuerpos brillantes bajo las luces fluorescentes. El banco de pesas está listo, pero hoy no se levantarán pesas, solo pollas duras y culos apretados. Te voy a contar cómo este oso negro de tatuajes y músculos marcados se rinde ante mis órdenes. Kike Parra, con su cuerpo de acero y ese culo perfecto, cree que está al mando hasta que lo obligo a arrodillarse frente a mí. Le ordeno que me chupe la verga con esa boca de puta que tiene, y él obedece, gimiendo como un perrito sumiso. Pero no es suficiente: le exijo que se incline sobre el banco, mostrando ese ojete rosado que tanto me excita. Le clavo la polla hasta las pelotas, escuchando sus gemidos ahogados contra el banco, mientras le digo que es un inútil y que solo sirve para esto. Cada embestida lo hace gritar más fuerte, hasta que se corre sin permiso, temblando bajo mi control. Y mientras se recupera, yo me limpio la verga en su espalda sudada, dejando claro quién manda aquí.