Bastian Karim domina al joven twink y descubre su secreto
El cuarto de hotel estaba en penumbra, con las cortinas medio corridas para dejar entrar solo un hilo de luz que dibujaba sombras en el cuerpo sudado del joven. Legrand Wolf, un oso con una polla que parecía no tener fin, se acercó al pequeño twink que temblaba de nervios. Desde el primer momento, notó algo diferente en él: sus ojos brillaban con una mezcla de miedo y excitación, como si supiera que algo grande estaba por pasar. Cuando Bastian le ordenó arrodillarse, el chico obedeció sin rechistar, pero fue al sentir la mano enorme del oso apretándole el culo que todo cambió. El gemido que escapó de sus labios fue tan intenso que Wolf se detuvo, sorprendido. El twink estaba mojado de anticipación, pero no era solo eso: su agujero se contraía alrededor de los dedos que lo exploraban, como si llevara semanas esperando ser llenado. La polla de Wolf, gruesa y venosa, se deslizó dentro de golpe, haciendo que el chico arqueara la espalda con un grito ahogado. Cada embestida era más profunda, más brutal, hasta que Wolf sintió algo que no esperaba: el twink se corrió sin que nadie lo tocara, solo con el placer de ser usado. El oso no pudo contenerse y le llenó el culo hasta las pelotas, sintiendo cómo el calor lo envolvía. Cuando terminaron, el twink seguía temblando, pero ahora con una sonrisa satisfecha. La próxima vez, Wolf no se detendrá hasta hacerle gritar su nombre.