David Vinicius se entrega al culo de Lucas Frazao
La sala estaba cargada de tensión, el aire vibraba con el deseo contenido de días enteros de miradas robadas y roces casuales que terminaban en gemidos ahogados. Yo no aguantaba más, mi polla palpitaba contra el pantalón mientras Lucas Frazao se movía frente a mí con esos shorts ajustados que marcaban cada curva de su culo perfecto. Le ordené que se inclinara sobre el sofá, sus nalgas redondas y firmes se abrieron para mí, mostrando ese agujero rosado que tanto había imaginado. Sin perder tiempo, le escupí en el culo y metí un dedo, sintiendo cómo se apretaba alrededor de mi piel. Lucas gimió, arqueando la espalda mientras yo empujaba más adentro, preparándolo para lo que vendría. Saqué mi verga dura como roca y la froté contra su entrada, sintiendo el calor húmedo antes de clavársela de una estocada, enterrándome hasta las pelotas en su culo caliente. Sus gritos llenaron la habitación mientras yo lo empotraba sin piedad, cada embestida más profunda que la anterior, hasta que su cuerpo tembló y se corrió sin tocarse. Yo seguí follándolo como un animal, sintiendo cómo su culo se contraía alrededor de mi polla, hasta que no pude más y le llené el agujero con mi leche espesa. La próxima vez, pienso atarlo y hacerle sufrir mucho más.