Joven de dieciocho años con polla enorme en el cuarto
En la habitación contigua a la de tus padres vas a ver cómo un chico de dieciocho años se baja los pantalones y deja al descubierto su polla larga y gruesa que ya está dura. El riesgo de que alguien entre en cualquier momento hace que respire agitado mientras te mira directo a los ojos. Vas a notar cómo su mano agarra esa verga gruesa y la mueve despacio al principio para que aprecies cada centímetro. Pronto se acerca a ti y te invita a tocarla sintiendo el calor y el pulso fuerte bajo los dedos. La excitación sube cuando se gira y te muestra el culo apretado invitándote a follarlo sin hacer ruido. Cada embestida suave al principio se vuelve más profunda y rítmica mientras ambos escuchan cualquier paso en el pasillo. El chico de dieciocho años gime bajito mordiéndose el labio para no delatarse cuando le das más fuerte y sientes cómo su cuerpo tiembla. En más de diez minutos de escena el placer crece hasta que él no aguanta más y se corre soltando chorros espesos sobre las sábanas. El otro chico que recibe toda esa polla grande termina con la respiración entrecortada y una sonrisa nerviosa mirando la puerta cerrada.