Osito Jonhsito me hizo mover mis nalgas como nunca
Yo no sabía que mi culo podía ser tan flexible hasta que Osito Jonhsito me agarró con esas manos grandes y empezó a empujarme contra el colchón. Al principio solo era un juego, pero cuando sentí su polla gruesa rozando mi entrada, supe que esto no iba a ser un simple revolcón. Me arqueé como una perra en celo, gimiendo cuando sus dedos me abrieron de par en par, y entonces lo sentí: su verga entrando de golpe, tan profunda que me hizo gritar. No era solo el tamaño, era cómo la movía, con esa cadencia lenta al principio y luego más rápido, más duro, hasta que mi culo empezó a temblar. Cada embestida me hacía chillar, y cuando me dio vuelta para empotrarme de frente, vi su cara de placer y supe que estaba perdido. Me corrió adentro con un gemido ronco, y cuando se salió, mi agujero seguía latiendo, mojado y abierto. Osito Jonhsito solo sonrió, limpiándose la polla con mi camisa, mientras yo seguía temblando, con las nalgas ardientes y el corazón a mil.