Sophia Grace me chupó la polla hasta que me corrí en su boca
Esa tarde en el hotel, el aire estaba cargado de tensión desde que la vi entrar con ese vestido ajustado que marcaba cada curva de su cuerpo. Llevábamos días mirándonos con ganas, intercambiando sonrisas cargadas de promesas que no podíamos cumplir en público. Cuando por fin cerramos la puerta, no aguanté más y la empujé contra la pared, mi boca devorando la suya mientras mis manos bajaban hasta su culo perfecto, apretado bajo mis dedos. Ella gimió cuando le levanté la falda y sentí lo mojada que estaba, pero no era suficiente: quería su boca. La obligué a arrodillarse y saqué mi polla dura, gruesa, palpitando frente a su cara. 'Chúpame', le ordené, y ella obedeció, sus labios rosados envolviendo mi verga hasta el fondo mientras su lengua jugaba con el glande. Mis caderas empujaban con fuerza, cada embestida más profunda, hasta que sus ojos se llenaron de lágrimas y sus gemidos ahogados vibraban contra mi piel. Sabía que estaba cerca, y cuando me corrí, lo hice con un gruñido animal, llenando su boca hasta que el semen le escapó por las comisuras. Ella tragó lo que pudo, pero el resto quedó colgando de sus labios, brillando bajo la luz tenue de la habitación. Mientras se limpiaba, su mente solo pensaba en lo bien que le había sabido mi leche, en cómo quería más, en que esto apenas era el principio.