Anna descubre el placer de una polla enorme en la sauna
¿Te imaginas encontrar a un desconocido con una verga que parece no tener fin? Así empezó todo para mí, cuando lo vi en la sauna con esas piernas abiertas, la polla dura como una roca y las pelotas grandes colgando. No pude evitar acercarme, sentir el calor de su cuerpo y el olor a sudor mezclado con el vapor. Cuando me arrodillé frente a él, sus manos me agarraron el pelo con fuerza mientras yo le chupaba la punta, gimiendo al sentir cómo se hinchaba más en mi boca. Pero lo mejor vino después, cuando me subí a horcajadas sobre su regazo y sentí cómo esa polla enorme me abría de par en par, llenándome hasta que las caderas chocaron contra las mías. Sus gemidos se mezclaban con los míos, y cuando me corrió dentro, su leche caliente me hizo gritar de placer. ¿Te gustaría estar en su lugar? La próxima vez, te mostraré cómo se siente recibir una polla así sin protección.