Jocilenarwa disfruta mi polla con el riesgo de ser pillados
Aquella tarde en su dormitorio mientras su marido estaba abajo Jocilenarwa me miró con deseo y me indicó que me acercara en silencio. Yo la acerqué a la cama y empecé a quitarle la ropa despacio escuchando cada ruido de la casa. Mi polla ya estaba dura cuando le abrí las piernas y empecé a lamer su coño mojado notando cómo se retorcía para no gemir alto. Jocilenarwa me sujetó la cabeza y me empujó más contra ella mientras sus caderas se movían buscando más contacto. Después me incorporé y le metí la polla de golpe oyendo su respiración entrecortada mientras intentaba ahogar los sonidos contra la almohada. Seguimos así cambiando de posición en la cama siempre atentos a cualquier paso en las escaleras. En más de 12 minutos de escena la giré y la penetré desde atrás sujetándole las caderas para entrar más profundo sintiendo cómo su interior se contraía a mi alrededor. Ella seguía mordiendo la sábana para no gritar mientras yo aceleraba el ritmo notando el peligro de que alguien subiera en cualquier momento. El clímax llegó cuando la sostuve fuerte y descargué todo dentro de ella.