Polly Dantas desfilando desnuda en la plaza para humillarlo
Te la imaginas ahí, en medio de la plaza, con ese culazo redondo y las tetas firmes botando mientras camina como si nada, pero sabes que lo hace por venganza. Polly Dantas se pasea sin ropa, mostrando todo su coño depilado y esos labios rosados que ya están mojados solo de pensar en lo que viene. La gente murmura, algunos se acercan, pero ella no les hace caso, solo te mira a ti, al tipo que la dejó, mientras se agarra las tetas y las aprieta, desafiándote a que la detengas. Sientes cómo la polla se te pone dura al verla tan puta, tan dueña de la situación, y no puedes evitar imaginarte cómo sería empotrársela contra el muro más cercano, hacerla gemir tan fuerte que todos escuchen. La agarras del culo, le das una nalgada que resuena en la plaza, y ella se ríe, disfrutando cada segundo de tu humillación. La empujas contra la pared, le metes los dedos en el coño, y ella arquea la espalda, gimiendo como una perra en celo, pero no para de mirarte, como si quisiera que vieras lo que le haces a otro. Te la chupas, le muerdes los pezones, y ella te clava las uñas en la espalda, jadeando, pero sigue sonriendo, porque sabe que te tiene comiendo de su mano. Cuando por fin te la metes, lo haces de una estocada, hasta que las caderas chocan, y ella grita, pero no de dolor, sino de placer, porque esto es lo que quería: que la folles como a una puta, que la hagas correrse en público, que la humilles como ella te humilló. Y mientras te la comes, mientras sientes cómo su coño se aprieta alrededor de tu polla, piensas que esto no es solo sexo, es venganza, y ella lo sabe, porque te mira fijamente, con esos ojos llenos de triunfo, sabiendo que te tiene justo donde quería.