Estefani y Crisanto en un casting arriesgado lleno de morbo
—¿Estás segura de esto, prima?— le susurró Crisanto mientras sus dedos ya se colaban bajo la falda de Estefani. Vas a ver cómo el riesgo de que alguien los descubra los excita aún más. Imagínate el sonido de sus respiraciones agitadas mezclándose con el crujido de la madera del suelo, como si cada paso que dieran pudiera delatar su secreto. Crisanto le baja las bragas con los dientes, sintiendo cómo su coño ya está empapado, y te vas a poner durísimo cuando veas cómo su lengua recorre cada pliegue de su prima, saboreando su humedad con gemidos ahogados. Estefani se muerde el labio para no gritar cuando él le mete dos dedos hasta hacerle tocar el cuello del útero, mientras con la otra mano le aprieta un pecho, pellizcando su pezón erecto. El peligro de que alguien entre en cualquier momento los hace moverse más rápido, Crisanto le da la vuelta y la empotra contra la pared, embistiendo su polla dura hasta que las caderas chocan con fuerza. Estefani clava las uñas en su espalda, gimiendo en su oído: —Más fuerte, cabrón, que me voy a correr. Crisanto la levanta y la sienta en el borde de la mesa, abriéndole las piernas para ver cómo su coño se traga su verga entera de golpe, mientras ella se agarra a sus hombros para no caerse. El sonido de sus cuerpos chocando resuena en la habitación, y Crisanto sabe que si alguien pasa por el pasillo, los va a escuchar. Justo cuando Estefani empieza a temblar, él se saca y le corre toda la leche en su vientre, marcándola como suya. Crisanto se queda mirando su cuerpo sudoroso, con la respiración entrecortada, mientras Estefani se limpia con los dedos y se los chupa, saboreando su semen. Y tú vas a querer estar ahí cuando Crisanto se dé la vuelta y vea que la puerta está entreabierta, preguntándose si alguien los vio.