Llamasr descubre el secreto de su compañera de habitación
Esa tarde en mi cuarto, mientras revisaba unos viejos bocetos, encontré un cuaderno escondido bajo mi cama. Al abrirlo, me quedé helado: eran dibujos de mi compañera de cuarto, Llamasr, pero no eran simples retratos. Eran bocetos de su cuerpo desnudo, con detalles que me hicieron tragar saliva. Sus tetas grandes, sus labios carnosos, su culo redondo... todo estaba ahí, dibujado con precisión. Sin pensarlo dos veces, me masturbé imaginando cómo sería chuparle esos pezones rosados o empotrarla contra la pared. Pero la sorpresa llegó cuando Llamasr entró sin avisar y me pilló con la polla dura. En lugar de enojarse, se rio y me dijo: 'Sabía que te gustarían mis dibujos'. Antes de que pudiera reaccionar, se arrodilló y me metió la polla en la boca. Gemí como un animal mientras me chupaba con esos labios que tanto había admirado en los bocetos. Luego me empujó hacia la cama y se montó encima, restregando su coño mojado contra mi verga. Sentí su calor, su humedad, y no aguanté más. La volteé, le separé las nalgas y la penetré de una estocada, haciendo que gritara de placer. Cada embestida era más profunda, más salvaje, hasta que sus paredes vaginales se contrajeron alrededor de mi polla. Cuando me corrí dentro de ella, Llamasr me miró con una sonrisa pícara, sabiendo que había descubierto su secreto... y que esto era solo el principio.