La maestra de dibujos se sorprende con una polla gigante
Empieza chupando el dildo de su alumno rebelde, sin imaginar que la verga real de él es aún más monstruosa que el juguete. Al descubrirla, sus ojos se abren como platos y el coño se le moja al instante, goteando por los muslos. Él la empuja contra la pared del aula, levantándole la falda para hundirle los dedos en la raja peluda y sentir cómo late de excitación. La sorpresa la vuelve más puta, arqueando la espalda para recibir los embates mientras él le clava la polla hasta hacerle gemir como una perra en celo. El ruido de las caderas chocando resuena en el pasillo vacío, mezclándose con los gritos ahogados de ella cada vez que la penetra de golpe. La verga le llega hasta el fondo del útero, y ella se agarra los pechos mientras él la llena de leche caliente, dejando marcas rojas en su piel. Al terminar, una mancha blanca queda secándose en su muslo, justo donde antes goteaba su flujo.