Elisteilor y Regeshf en un squirt explosivo
El olor a sudor y lujuria impregnaba el aire cuando Regeshf me miró con esa sonrisa que prometía pecado. Llevaba días provocándome, mandándome fotos con ese tanga negro que apenas cubría su culo perfecto, rozándose contra mí en el pasillo hasta que mi paciencia se agotó. Te voy a contar cómo le arranqué ese pedazo de tela con los dientes mientras ella gemía, su coño ya mojado antes de que mi polla la penetrara de una estocada. ¿Te gustaría estar en su lugar, sintiendo cómo sus uñas se clavan en mi espalda mientras la empotro contra la pared? Regeshf no paraba de retorcerse, sus gritos ahogados en mi boca hasta que el orgasmo la hizo temblar, su jugo caliente resbalando por mis muslos. El sonido de su respiración entrecortada y el brillo de su piel sudorosa eran demasiado para resistir, así que la levanté y la senté sobre mi polla, moviéndola como una muñeca hasta que ambos explotamos. Cuando terminamos, su tanga roto yacía en el suelo, manchado con su excitación.