Fui al bar y me encontré con una puta que me volvió loco
Esa noche en el bar todo cambió cuando la vi: una morena de piernas largas que no paraba de rozarse contra mí mientras tomaba su trago. Te vas a poner durísimo cuando veas cómo se mordía el labio cada vez que se inclinaba para susurrarme algo al oído, sabiendo perfectamente lo que provocaba. Imagínate que llevaba un vestido tan ajustado que se le marcaban los pezones, y cada vez que se movía, el escote dejaba entrever el encaje negro de su sostén. No aguanté más cuando me mandó una foto de su coño mojado con un mensaje que decía: '¿Quieres probar lo que tienes aquí?'. La llevé al baño y le bajé las bragas de un tirón, metiendo los dedos en su raja empapada mientras ella gemía y me pedía que la empotrara contra la pared. Le levanté una pierna y le clavé la polla hasta que las caderas chocaron, sintiendo cómo su coño apretado me apretaba como un guante. Ella gritó cuando le di una nalgada y le ordené que me chupara los dedos, que aún olían a su excitación. La hice arrodillarse y me la chupó como una profesional, pasando la lengua por mi tronco mientras yo le agarraba el pelo. Cuando ya no pude más, la puse de cuatro patas y le metí la polla hasta hacerle tocar el cuello del útero, sintiendo cómo su culo rebotaba contra mí. Se corrió dos veces antes de que yo le llenara el coño de leche, y cuando terminó, me dijo que la próxima vez quería que la follara en público. Vas a ver cómo la próxima vez no habrá baño, sino un rincón oscuro en medio de la pista de baile.