Descubrí que mi novio es más grande de lo que imaginaba
Nunca pensé que una simple prueba de medición cambiaría todo entre nosotros. Todo empezó cuando le pedí que se midiera para un juego tonto, pero al verlo duro por primera vez, mi coño se mojó de inmediato. Su polla era más gruesa y larga de lo que jamás había sentido, y al agarrarla, noté que mis dedos no alcanzaban a rodearla entera. Me arrodillé sin pensarlo y empecé a chupar, sintiendo cómo su verga golpeaba mi garganta mientras gemía sin control. Él me levantó y me empotró contra la pared, clavándome de una estocada que me hizo gritar. Cada embestida era más profunda, hasta que sentí que su polla rozaba lugares que nunca antes había explorado. Cuando se corrió dentro de mí, el calor de su leche me dejó temblando, pero lo que más me sorprendió fue descubrir que él también temblaba, como si esto lo hubiera afectado tanto como a mí. Ahora, cada vez que lo miro, recuerdo ese momento y me pregunto qué otros secretos guarda su cuerpo.