Verificación real: mi ex no sabe lo que se pierde
La luz de la lámpara tiembla sobre la cama deshecha, las sábanas arrugadas como testigo de lo que está por venir. Te voy a contar cómo mi ex se arrepentirá de haberme dejado, porque ahora mismo voy a grabar cada gemido, cada gota de sudor que resbale por mi espalda mientras otro hombre me empotra contra el colchón. ¿Te gustaría estar en su lugar, viendo cómo otro me chupa los pezones hasta que se ponen duros, cómo sus dedos me abren el coño mojado para meter su polla gruesa de una estocada? No, mejor que no, porque esto es solo para mí y para el tipo que me va a follar como mi ex nunca pudo. Escucha cómo gimo cuando me agarra del pelo y me obliga a arquear la espalda, cómo mis muslos tiemblan cuando me penetra hasta que las caderas chocan. No me importa que me llame puta, al contrario, me excita que me trate como una zorra que necesita ser domada. Cada embestida me acerca más al orgasmo, y cuando por fin me corro, será con su polla enterrada hasta el cuello del útero, gritando su nombre para que mi ex lo oiga en sus pesadillas. No hay vuelta atrás, y cuando termine, quedará grabado para siempre que alguien más pudo darme lo que él no supo valorar.