Lika muestra su coño abierto y jugoso en escena íntima
La vi por primera vez en la ducha, el vapor empañando el vidrio y dejando solo el brillo de su piel mojada. Sabía que esto estaba mal, que no debería mirarla así, pero no pude evitarlo: su coño rosado y húmedo se me quedó grabado en la mente. Cuando finalmente me acerqué, supe que cruzaríamos un límite. Deslizó sus dedos por sus labios, abriéndolos para mí, y al verla tan húmeda, perdí el control. Mi polla ya estaba dura, palpitando, y la empujé contra ella sin aviso, sintiendo cómo su carne cálida me envolvía toda de una vez. Gemía bajo mi peso, sus pezones duros rozándose contra mi pecho, mientras la penetraba con fuerza, escuchando los chasquidos de nuestras pieles chocando. Cada embestida la hacía arquearse, sus uñas clavándose en mi espalda mientras pedía más. En más de 11 minutos de escena, la hice correrse tres veces, sintiendo cómo su coño se contraía alrededor de mi verga, apretándome como si nunca quisiera soltarme. Cuando terminé, sudando y jadeando, vi cómo su cara se relajaba, un brillo de culpa en sus ojos, pero también de satisfacción. Supo, como yo, que esto no podía repetirse... pero que ambos lo deseábamos demasiado.