Assilille se provocaba hasta que no pudo aguantar más
Assilille sabía jugar sucio, deslizando fotos de su coño mojado con la ropa interior a medio poner, rozando caderas contra él en la cocina hasta que la tela se le pegaba a los pliegues hinchados. Hoy se pasó de lista, balanceando el culito redondo en su regazo mientras le susurraba que solo quería ‘un poco de diversión’ sin llegar a nada. Pero cuando sus dedos se cierran alrededor de la polla dura que asoma por el pantalón, ya no hay vuelta atrás: lo chupa de rodillas, tragando hasta que los músculos le tiemblan. Él le azota las nalgas hasta que el sonido rebota en las paredes, luego la empuja contra el sofá con las piernas abiertas, metiendo los dedos primero para verla gritar. Cuando la empala de una estocada, el coño gotea por los muslos y el sonido de los cuerpos chocando ahoga sus gemidos. Assilille arquea la espalda y clava las uñas en sus hombros, gimiendo que ‘así, más fuerte’ hasta que el líquido le salpica las tetas. Después, solo queda el vello rizado pegado a la piel sudorosa y un calcetín tirado cerca de la lámpara.