Este viejo gordo se masturba con aceite de coco y un aro para la polla
Te voy a contar cómo este viejo cabrón se venga de su ex metiéndose los dedos en el culo mientras se pajea con aceite de coco. Imagínate la escena: está solo en su cuarto, con la luz tenue, el espejo frente a él reflejando su cuerpo flácido y sudoroso. Primero se untó el aceite por toda la verga, sintiendo cómo resbalaba entre sus dedos arrugados, y luego se colocó el aro para que las pelotas le quedaran bien apretadas, hinchadas y sensibles. ¿Te gustaría estar en su lugar? Porque él sí disfruta cada segundo, gimiendo bajo mientras se clava los dedos en el ojete, sintiendo cómo el aceite le lubrica el ano y le permite meterlos más profundo. La polla le late, gruesa y caliente, mientras se la agarra con fuerza, imaginando que es la ex la que lo está chupando, la que lo hace correrse como un perro en celo. Las gotas de sudor le caen por la frente, el culo le arde de lo apretado que tiene el ano, y cuando por fin se corre, es un chorro espeso que le mancha el vientre y el espejo. Pero lo que más le excita es ver su propia leche derramada, prueba de que nadie lo controla, que él decide cuándo y cómo gozar. Y al final, solo queda el olor a coco en el aire y el aro tirado en el suelo, manchado de su propia lujuria.