Felipe Brodin rompe a Gael MAFRA en una sesión de poder y sumisión
—¿Te gusta que te usen, puta?" Gael MAFRA gimió, mordiéndose el labio mientras Felipe Brodin lo empujó contra la pared, sus manos grandes apretando los muslos del otro hasta que la piel enrojeció. Gael MAFRA ya estaba empapado, su polla palpitando entre los dedos de Felipe Brodin, que disfrutaba viendo cómo el cuerpo del sumiso se estremecía al menor contacto. Felipe Brodin no era de los que pedían permiso, así que sin aviso, hundió el brazo entre las nalgas de Gael MAFRA, sus dedos gruesos abriéndose paso hasta que el otro chilló, su culo ajustado tragando los nudillos como si fuera un bebé hambriento. "Tienes que aprender a obedecer", gruñó Felipe Brodin, moviendo los dedos con saña, haciendo que Gael MAFRA arqueara la espalda, suplicando entre lágrimas. Cuando Gael MAFRA ya no podía más, Felipe Brodin lo lanzó de rodillas, su polla dura como una roca golpeando los labios temblorosos del otro. "Chúpala bien, si quieres que te folle después", ordenó, y Gael MAFRA no dudó, tragándose la verga entera con ansias, ahogándose en saliva mientras Felipe Brodin le agarraba del pelo, marcando el ritmo. No pasó mucho antes de que Felipe Brodin lo levantara, lo giró y lo empaló de un solo envión, el grito de Gael MAFRA resonando en la habitación. Cada embestida era un castigo, los muslos de Gael MAFRA chorreando por lo mojado que estaba, sus gemidos ahogándose contra la almohada cuando Felipe Brodin le clavó los dedos en la cadera, penetrándolo sin piedad. Al final, cuando Gael MAFRA ya no podía ni gemir, Felipe Brodin lo volteó de nuevo, le abrió la boca y se corrió dentro, llenándole la garganta hasta que las lágrimas rodaron por sus mejillas. "La próxima vez, te haré rogar más", susurró Felipe Brodin, limpiándose los dedos en el torso sudado de Gael MAFRA, dejando claro que esto solo era el principio.