Goileglatze y su follada arriesgada a las 14:00
Te voy a contar cómo fue esa tarde cuando Goileglatze me susurró: '¿Y si nos pillan ahora?'. La adrenalina me recorría el cuerpo mientras me arrodillaba frente a él, sintiendo cómo su polla dura rozaba mis labios antes de metérsela entera de golpe. Me encantaba el riesgo de que alguien entrara en cualquier momento, el sonido de sus pasos imaginarios me ponía más cachonda. Goileglatze me agarró del pelo y me empujó contra la pared, embistiéndome con fuerza mientras yo gemía ahogando los gritos. El sonido de su culo chocando contra mis muslos resonaba en la habitación, y cada vez que me penetraba hasta las pelotas, sentía que me iba a partir en dos. Escuché un ruido en el pasillo y me quedé paralizada, pero él no paró, solo me tapó la boca con la mano mientras seguía follándome como un animal. Mis jugos chorreaban por sus huevos, mojando el suelo, y cuando por fin se corrió dentro de mí, el calor de su leche me hizo temblar. Al terminar, Goileglatze se limpió la polla y se rio al ver mi cara de puta satisfecha, pero lo que no sabía era que su mujer estaba a punto de entrar.